lunes, 23 de mayo de 2011

esta mañana amaneció temprano, esperé que fuese la hora, y me fui al banco. la cola de gente que uno se imagina, siempre. entré, miré un poco el panorama porque no entendía cuál era mi 'cola' (sí, vamos, mujeres, seamos realistas) bueno. una vez en mi fila, miro hacia el suelo: una señora desvanecida. imaginé, supuse o pensé (o las 3 cosas en distintos tiempos) que sólo se había desmayado.

pasaba la gente, pagaba el impuesto, cambiaba dinero, hacia un depósito, eran atendidos por la tarjeta crédito que llegó o por la que no llegó. todo seguía su ritmo bancario normal, pero la vieja seguía acariciando la alfombra del supervielle.

entonces, empecé a pensar que no era tan normal, qué por qué todos seguíamos actuando como si lo que estaba pasando era algo totalmente natural, como si la gente se desvaneciera de repente porque sí y luego se activara como un muñeco a control remoto.

la imagen de su marido acariciandola fue uno de los momentos más enamorados que he vivido en 22 años. el pobre viejo no sabía cómo mirarla para abrirle los párpados de un sacudón.

pasaron como diez minutos, el banco y su personal comenzaron a inquietarse, las cosas no iban bien. la chica de la limpieza (una guapa total) consolaba al viejito y todos mirabamos como queriendo hacer algo. pero parece que no nacimos todos para ser fuertes ó médicos ó nosabemoscómocarajoanimar.

resulta que llegó la ambulancia.

bajaron los paramédicos.

a tiempo ?

tiempo, todo este tiempo fue estrecho.

hicieron sus tareas, lo que les enseñó alguien, lo que sienten o lo que quieren hacer.

yo no quería ni mirar. estaba un poco estremecida. no entendía ni por qué había ido al banco.

así, miré de golpe y vi a la chica con traje de médica mover su boca y cabeza y decir no señor, no podemos hacer nada.

el viejo aplaudió y puteó.

y no quiso tomar el vaso de agua ni tomar el teléfono.

su mujer, su segunda esposa, a quien él llevó por una jubilación y algunos juguetes para su nietos, estaba mirandolo desde otro rincón, no desde el que él puede verla.

aunque la veía, no la tenía. la perdió, en un sitio tan vanal y absurdo como lo es un banco.

la perdió en el lugar donde otros lloran haber perdido hace unos días sus alhajas, sus ahorros millonarios.

el perdió el millón más puro y querible de su vida.



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ahora, quién le devuelve a este buen hombre sus 143 cajas de amor con su querida vieja?

lunes, 10 de mayo de 2010

amor.


el amor es tragedia. uno se enloquece, se desquicia, y se desconoce. el amor está postrado en lo oculto, y te tortura suavemente, te deja libre, y cuando te das vuelta te mete la mano. el amor te vuelve expresivo, te grita locuras en tonos de colores primarios y simples. te da un beso en el omoplato y luego te clava su garra para recordarte que está. al otro día te levanta con un jugo de naranja y te recuerda de qué fruta venís. juega con tu memoria, a veces quiere destruirla, pero sos tan fuerte que no podés. te quiere tanto que no te deja en paz. el amor te pone idiota, y te frunce las cejas. se vuelve un esteriotipo y te lo venden en una remera de global warming. el amor te lo regala la ciudad, pero vos tenés que ir a trabajar, ahora no es tiempo de enamorarse. el amor te pide a gritos un limón. se cuelga de un globo aerostático y con su caída libre te estampás contra el muro de berlin. el amor me imagino que sabe leer, que sabe escribir, pero de vez en cuando se convierte en un analfabeto de todo lo que conocemos en la vida real. a veces nos despista y se hace el boludo. el amor juzga y te limita a ponerte la falda corta, o te insita a mostrar el cuello. el amor se vuelve pupilas para hablarte a través de las pestañas. el amor crea, y te cree. es una fiesta de la carne, es festejo. es dominio del alma cuano uno menos de él tiene en sus entrañas. el amor es perverso, y le gusta el animal print. es traición, pero el más leal. es movimiento en la piel, sentimientos que rozan las asperezas más brutas que alguien nos regaló. es sangre que baila en un mundo blanco. es todo eso que no nos creemos, es conexión con tus células y las ajenas. es bruto. es la tarea más ardua y peligrosa. es dolerte el pecho hasta explotar lleno de nuevas purezas partícipes de tus parpadeos.

lunes, 8 de junio de 2009

.COPACABANA, she´s like a rainbow.

She comes in colors everywhere; when She comes her hair She's like a rainbow Coming, colors in the air
Oh, everywhere She comes in colors She comes in colors ev'rywhere; when She comes her hair She's like a rainbow Coming, colors in the air
Oh, everywhere She comes in colors Have you seen her dressed in blue? See the sky in front of you And her face is like a sail Speck of white so fair and pale Have you seen a lady fairer?
She comes in colors ev'rywhere; She combs her hair She's like a rainbow Coming, colors in the air Oh, everywhere She comes in colors Have you seen her all in gold? Like a queen in days of old She shoots colors all around Like a sunset going down Have you seen a lady fairer?
She comes in colors ev'rywhere; She combs her hair She's like a rainbow Coming, colors in the air Oh, everywhere She comes in colors She's like a rainbow Coming, colors in the air Oh, everywhere
She comes in colors,

Así como del fondo de la música brota una nota que mientras vibra crece y se adelgaza hasta que en otra música enmudece, brota del fondo del silencio otro silencio, aguda torre, espada, y sube y crece y nos suspende y mientras sube caen recuerdos, esperanzas, las pequeñas mentiras y las grandes, y queremos gritar y en la garganta se desvanece el grito: desembocamos al silencio en donde los silencios enmudecen.
Silencio, por Octavio Paz.


















.cruzar la frontera, hacer pie en Villazón. es inevitable no sentirse abrumado en ese lugar. el panorama de bombitas era increíble. tanta agua junta. linda bienvenida.

.el primer gran desconcierto. no saber hacía dónde ir, ni dónde disparar la mirada.

la búsqueda humana atroz, tan necesaria.

.el viaje en tren, soñado.

.y un nuevo desconcierto, que nos miraba puro, de color blanco.

enjoy the silence.


Entonces, elegí mirar en otro sentido, elevé mi vista hacia el cielo y mientras aquel coche se movía, pude jugar en mi mente con el contraste de la arboleda amarilla de calle San Martín con el cielo (tan azul como sea posible). Ese juego motivaba la espacialidad del lugar y generaba un parpadeo constante entre el adentro y el afuera, disparaba tantas imágenes que sentí que el cielo vomitaba hojas amarillas, lanzaba su presencia en el espacio, devoraba.
Las hojas fluían en todas las direcciones, disparando más gestos, más color, más pureza, más luz y más sombra, más deseos, más ritmos.. Entendían su limitación y componían atrozmente, salvajes, dueñas del lugar, interactuando con lo construido y lo efímero al mismo tiempo. Se mezclaban y enmudecían el espacio. Lo hacían propio, y luego, perpetuo.
Así, sentí que eso mismo motivó la sensación espacial dentro de la vivienda: al verla, Wright apareció en nuestras mentes inevitablemente.. al entrar, el puente fue clave y marcó el cuadro interior, lo sentimos protagonista. Percibí que cada punto del lugar vomitaba algo distinto, liberaba gestos puros y simples. El espacio envolvía gracias a su nivel de diseño y armonía. La simpleza nos hablaba e invitaba a recorrer cada rincón de la vivienda. Sentimos que la arquitectura nos regalaba su existencia siendo carne, siendo viva, siendo espacio.